Our history – Nuestra historia

Back in 1940’s our grandparents planted 1 hectare of Mencía grapes in ‘La Brea’. They wanted the new vineyard to produce a young rose wine, very fruity and low in alcohol. They needed the wine  to be that way because 70 years ago wine was used as refreshment drunk during hot summer days while harvesting the wheat. Wine needed to be light, fruity and refreshing. And it needed to be enough to last the whole summer.

As years went by and machinery to harvest appeared, only a few people were needed to harvest wheat fields. Since less wine was needed to be produced, the selection of the grapes began, picking only the best grapes for winemaking. Machinery for wineries started appearing and vinification processes become easier with a mechanical press, crusher, etc.

Since we were born we have been in contact with viticulture and with the art of winemaking. And that’s something we have always loved. Over time, we came to realize how lucky we are for having such a beautiful legacy which is our vineyard and its importance in our culture. And we also realized that we have to keep and protect this valuable heritage which is also part of our lives.  We have learned lots from our ancient tradition of growing grapes and vinification and also went to school to learn new winmaking techniques that allowed us to enhance our wines while mantaining a traditonal style. As a result, our wines are atavistic and genuine: A pure expression of the terroir.

 


En los años ’40 nuestros abuelos plantaron una hectárea de Mencía en ‘La Brea’. Ellos querían la nueva viña para producir un vino joven, rosado, muy afrutado y bajo en alcohol. Lo querían de esa forma porque hace 70 años el vino era usado como refresco que se usaba para tomar durante el verano en las largas jornadas de siega de los cereales. El vino tenía que ser ligero, afrutado y refrescante para combatir el calor y la sed. Y debía ser la suficiente cantidad para que durase todo el verano.

Con la modernización agrícola que ocurrió en los años siguientes, un menor número de hombres y mujeres eran necesarios para recolectar el cereal. Y por consiguiente, se necesitaba menos vino durante el año y se comenzaron a seleccionar las uvas, escogiendo solo las mejores para elaborar vino. Poco a poco fue apareciendo también maquinaria de vinificación y procesado y así el proceso de elaborar vinos se volvió mas sencillo.

Desde que hemos nacido hemos estado en contacto con la viticultura y el arte de hacer vino. Y eso es algo que siempre nos ha gustado. Con el tiempo nos hemos dado cuenta de lo hermoso de tener un legado como el viñedo que tenemos, y de su importancia en nuestra cultura. Y de que es nuestra responsabilidad protegerlo y mantenerlo, ya que es parte de nuestras vidas. Así, hemos aprendido mucho de los métodos tradicionales de viticultura y vinificación y también nuevas técnicas que nos han ayudado a mejorar nuestros vinos que simultáneamente siguen manteniendo el carácter tradicional que se espera de ellos dando como resultado unos vinos atávicos y genuinos: Pura expresión de su terroir.