Hotel Rural Aguallevada: La magia de la Sanabria interior

Aguallevada hace referencia al paraje donde se encuentra ubicado el Hotel: en el centro de un hermoso y amplio prado a las afueras de Paramio de Sanabria, flanqueado por un bosque de enormes castaños y robles. Sentarse en la terraza de Aguallevada a comer, a tomar el sol, a leer un libro o simplemente a observar el paisaje y escuchar el murmullo de las hojas y ramas de los árboles mecidas por el viento es una experiencia reconfortante en sí misma. El interior de Aguallevada es sencillo y elegante, y si nos fijamos, encontraremos detalles y elementos que nos transportarán a la cultura tradicional sanabresa, y también a otras culturas y a otros tiempos.

La experiencia de Aguallevada se complementa con una interesantísima cocina y con rutas y actividades que se organizan directamente desde el Hotel y que mezclan historia, cultura y naturaleza bajo el halo de magia que envuelve a Sanabria, y que hacen de éste Hotel Rural algo especial en la zona.

Charlamos con Pilar, quien comenzó a darle forma a Aguallevada poco después del comienzo del milenio.

Pilar en la entrada de Aguallevada

Pilar, ¿cómo surge Aguallevada?

Aguallevada surge en torno a 2002, después de que yo estuviese opositando a secundaria, y ante la incertidumbre de las oposiciones y la inquietud de ver cómo iba a encauzar mi vida. Por aquel entonces el turismo rural estaba en auge y comencé a plantearme la idea de tener un alojamiento rural, y me pareció estupenda. Yo soy historiadora y me he dedicado a arqueología y también a otros menesteres que nada tenían que ver con tener un hotel rural. He vivido toda la vida en Zamora pero mis veranos siempre eran en Sanabria, y el vínculo sentimental con el pueblo siempre existió. Y me parecía genial hacer algo aquí en Paramio, el pueblo donde había nacido mi padre;  así que me puse manos a la obra.

Comencé a investigar sobre el turismo y sobre lo que podría ser montar un hotel rural en este pueblo. Hice cursos que lanzaba la Junta para preparar a gente que como yo estábamos interesados en ser promotores en el mundo  rural. Tras ver los pros y los contras decidí implicarme más.

Mi idea se va ajustando a lo que la Junta de Castilla y León denominaba entonces Centros de Turismo Rural (CTR) que es la figura bajo la que surge Aguallevada. Un CTR es  un establecimiento en el que además del alojamiento y la comida, se ofrecen actividades para los visitantes. Y coincidía que además esa  era la idea que yo siempre tuve sobre el concepto de alojamiento rural desde el principio: crear algo en lo que la gente participe del entorno.

Yo veía que había carencias en la zona, por ejemplo en lo relativo a visitas culturales, hacer un turismo de calidad, etc.

¿Cómo llegáis a escoger el sitio?

Curiosamente la que nos encontró el sitio fue mi madre. Estábamos buscando una casa, ya que la idea inicial era tener una casita en la que pudiésemos vivir nosotros y compartir el espacio con los huéspedes. Pero no encontrábamos, es muy difícil encontrar casa en Sanabria porque suelen ser herencias de varios propietarios y hay muchos problemas entre ellos para llegar a un acuerdo sobre la finca en cuestión.

Un día, mi madre vio a una persona del pueblo y le preguntó si no sabría de alguien que tuviera alguna casa o finca. Y le dijo: ‘¡Hombre, claro que sí! Yo tengo una finca a las afueras del pueblo que es estupenda, mira a ver si tu hija la quiere’.

Yo concerté una cita con el propietario, y cuando me enseño el prado donde ahora está Aguallevada recuerdo que pensé: ‘¡Esto es maravilloso!’

La finca reunía  todo lo que yo quería: está a las afueras del pueblo, ubicada en un lugar que está muy cerquita del pueblo pero lo suficientemente alejado como para no molestar a nadie, está al lado de la carretera y tiene una accesibilidad maravillosa… Y llegamos a un acuerdo y me lo vendió.

Ese fue el primer paso para que Aguallevada fuera una realidad.

Vista del Hotel Rural Aguallevada

Pilar, una vez has comprado el prado, os tenéis que imaginar un concepto de casa diferente a la que tenías en mente…

Efectivamente, ahí es cuando cambia la idea. Al ver que dispongo de un espacio amplio, me cambia totalmente el concepto. Es verdad que también me cambia el concepto cuando me enfrento a cómo financiar un proyecto de estas características, porque este es un proyecto grande. Son 4000 metros de prado y una construcción de  200 metros con dos plantas. Por aquel entonces existían unas líneas de ayuda de Agencia de Desarrollo Económico en Zamora, que me pusieron en la realidad y me explicaron que las ayudas siempre vienen bien pero que hay que partir de una base económica fuerte para poder hacer el proyecto.

Me hablaron de que yo llegaba casi al final del tramo de todas las ayudas que daba la UE para estos proyectos de turismo rural y que empezaban a cortar ya las ayudas. Por ejemplo, en aquella época las casas rurales ya dejaron de ser subvencionables. Solo  se subvencionaban lo que desde la Junta de Castilla y León  denominaban Posadas y Centros de Turismo Rural (CTR). Para ser Posada debías tener un edificio histórico, con lo cual estábamos fuera. Sin embargo el CTR me venía como anillo al dedo por filosofía mía propia y por características del propio CTR. La normativa indicaba también que los CTR debían tener unas medidas mínimas, mayores de las que yo en principio tenía en mente.

Con todo esto se forma el CTR Aguallevada. Lo realizamos con todas las vicisitudes que lleva comenzar un proyecto de este tipo desde cero: Problemas burocráticos, administrativos, de ayuntamientos, permisos, financiación, ayudas… Todo eso lleva dos años aproximadamente hasta que se comienza a poner la primera piedra de Aguallevada. Fue un camino interesante y a veces tortuoso, porque es un proyecto grande. Pero es un proyecto de vida, eso nunca  lo he abandonado. Sabía que habría buenas épocas y malas épocas, como así ha sido. El hecho es que una vez que una vez que lo comenzamos a hacer implico a mi hermana en el proyecto. Ella vivía en Salamanca y se viene conmigo. Poco a poco, mi pareja también se va implicando cada vez mas en el proyecto.

¿Aguallevada sigue siendo un CTR?

Bueno, ahora exactamente no. Hace unos años la Junta decidió que había muchas figuras dentro del turismo rural que confundían al cliente. Y es verdad que los clientes no sabían lo que era un CTR, y le explicábamos que era un hotel, donde se podían realizar actividades. Con el tiempo la Junta de Castilla y León eliminó la figura del CTR y pasamos a ser Hoteles Rurales. Al hacer este trámite nos hacían una auditoría y nos otorgaban el número de estrellas que creían que nos correspondía en función de las instalaciones, del lugar, etc. A nosotros nos concedieron 4 estrellas.

Vista de una habitación del Hotel Aguallevada

¿Cuál es la filosofía que hay detrás de la construcción de Aguallevada?

Aguallevada es una forma, modo y medio de vida. Arquitectónicamente siempre hemos querido que Aguallevada sea algo respetuoso con el entorno. De hecho, verás que la construcción está totalmente integrada en el paisaje.

Quisimos hacer un guiño a la arquitectura tradicional de la zona, sobre todo  a los materiales: piedra, madera y pizarra; que es lo que más se usa en las casas tradicionales.

Sí que es verdad que hacer una casa de piedra en medio del bosque siguiendo las normas estrictas del modelo tradicional sanabrés me parecía que no se integraba demasiado bien con el entorno: Consideraba que la piedra tenía que estar mas integrada dentro del pueblo y no en las afueras como nosotros estamos. Así que decidimos construir una casita que fuera algo acorde con el entorno, que no destacara especialmente, pero usando los materiales de la zona: Usamos madera para ventanas, balconadas, puertas; pizarra en el tejado; y piedra en el zócalo de la casa para que recordara nuestros orígenes y que venimos de una tierra de granito.

No queríamos reproducir ni reconstruir una casa, sino hacer una nueva casa en un nuevo tiempo, en una nueva época, pero que mirara a los orígenes. Queríamos que estuviera integrada, no que fuera un pegote en medio del bosque.

Terraza de Aguallevada y palmera
Terraza de Aguallevada con su palmera que sobrevive a los inviernos sanabreses

¿Qué se encuentran los visitantes cuando llegan a Aguallevada?

Pues la casa les sorprende, les gusta mucho el exterior de la casa. El interior también. Muchísimos comentarios son sobre ‘Bueno, es muchísimo más bonita en la realidad que en fotos’.

Lo primero que encuentran, y esto es lo que hemos pretendido siempre, es calidez.

Es un recibimiento de mucho agrado. Nosotros lo que pretendemos es mimar a la gente que viene aquí. Nuestra sonrisa y hospitalidad es lo primero que van a recibir siempre. Luego ya si les gusta y les sorprende la casa, muchísimo mejor.

Además de alojarse aquí, en Aguallevada también se puede comer en el restaurante, que no solo está abierto para los residentes en la casa…

Así es, bajo reserva pueden venir al restaurante gente que no esté alojada aquí. El restaurante es pequeñito y nosotros pretendemos ofrecer siempre una calidad alta. No queremos masificación ni doblar mesas ni nada por el estilo. Y la mejor forma que hemos encontrado es utilizar la reserva previa, porque así nosotros sabemos con quién vamos a contar y quien viene sabe que llegará a un lugar en el que la comida va a estar prácticamente recién hecha.

Cuéntanos sobre la cocina de Aguallevada

Desde un inicio, cuando nos planteamos qué tipo de comida podríamos tener en Aguallevada, nos dimos cuenta que de la comida típica Sanabresa hay ya un montón de hosteleros que lo hacen maravillosamente bien. Como nosotros además tenemos la mitad cordobesa y la mitad sanabresa, decidimos hacer un guiño a la parte cordobesa que nos aporta mi madre. Además, mi madre se había criado de la mano de uno de los mejore cocineros que hubo en Córdoba, Pepe el de la Judería, que fue todo un referente de la cocina cordobesa durante las décadas de los 40, 50 y 60 del siglo pasado. Los turistas mas selectos que visitaban Córdoba, pasaban todos por el restaurante Casa Pepe, el de la Judería. ¡Incluso el Papa Juan XXIII fue a comer a Casa Pepe cuando visitó Córdoba!

El restaurante Casa Pepe sigue funcionando a día de hoy, aunque no con la familia de Pepe. Pero el caso es que Pepe le dio a mi madre muchas de las recetas que estoy usando en Aguallevada, y para mí es todo un honor y un lujo poder decir que el Rabo de Ternera que se come en este restaurante es exacto al que cocinaba Pepe el de la Judería. Al igual que las Berenjenas Califales.

Recorte de periódico con Pepe, el de la Judería

Fuimos organizándonos para ver qué comida ofrecer aquí para que fuese atractivo y diferente en la comarca. Por un lado tenemos un toque andaluz con el rabo y la berenjena y luego también ponemos la comida que a mí me gusta. Porque ya de ponernos, decidí que todo lo que a mí me gusta lo iba  a ofrecer aquí. La línea cordobesa, el guiño que hacemos a Portugal con los bacalaos, las setas locales, vinos, etc. Intentamos potenciar los productos de nuestra provincia, que para eso estamos en ella.

Rabo de ternera de Aguallevada

Además de comer y alojarse, los visitantes tienen a su disposición las actividades y rutas que organizáis en Aguallevada

Sí, las actividades vienen en relación con lo que era el CTR. Gracias a mi formación como historiadora he podido organizar rutas ligadas a la arqueología.

Cuando estoy instalada aquí me proponen, dentro de un proyecto europeo, señalizar y poner en valor tres yacimientos arqueológicos y hacerlos visitables. El proyecto es precioso. Comienza en  2008 y termina en 2010 ya panelizado y señalizado. Las rutas llevan aparejado el tema cultural y paisajístico.

¿Puedes contarnos mas sobre es esos yacimientos?

Sí, uno está en la Sanabria interior, que es donde nosotros estamos ubicados. Está en Ferreros, que es un pueblecito que está aquí al lado. Es un yacimiento que gira en torno a la Edad de Hierro, relativo a la forma y maneras que tenían nuestros antepasados de fabricar hierro.

Cartel en el yacimiento de Ferreros

Otro está en Espadañedo, en la comarca de La Carballeda, y es una mina de oro romana que se llama ‘Los Corralones’. Tiene mucho que ver con las Médulas de León (en pequeñito). Es un yacimiento espectacular que se limpió, se señalizó, y quien se acerque allí puede conocer desde cómo hacían una mina romana hasta el final del proceso.

Por  último elegimos la Alta Sanabria, concretamente en Lubián, el yacimiento ‘As Muradellas’. Es un yacimiento pre-romano, que además nunca estuvo romanizado. Este se excavó en los años 80 y salieron a  la luz una casa y media, con lo que se puede visitar y conocer cómo eran las estructuras de las casas en los Astures en la Edad de Hierro.

Así, tenemos tres yacimientos de tres  épocas protohistóricas que hablan de la cultura sanabresa, de la cultura de nuestros ancestros. Es yacimientos se pueden visitar sin guía, pero seguro que es más interesante si vas con alguien que te lo explica. Pero cualquiera que vaya por allí puede visitar los yacimientos e informarse directamente con los paneles que hay.

Con todo esto hacemos rutas con los clientes, trabajamos con colegios e institutos de la provincia de Zamora, y eso nos ayuda a que haya una conexión con la cultura y la educación.

Nunca nos hemos desvinculado de estos temas, de hecho siempre nos ha parecido que era mucho mas enriquecedor para el negocio contar mantener estas actividades y no solo disponer de alojamiento.

Luego hay otra más. Cuando estoy aquí instalada entro en contacto con Leandro Rodríguez, que es el impulsor de la teoría de Cervantes en Sanabria.

Me formé sobre ello, es un tema que me interesaba bastante, tenía curiosidad y quería darle forma histórica. Poco a poco me va envolviendo y acabo haciendo yo directamente  la Ruta del Quijote en Sanabria. Es una ruta muy interesante en Sanabria y tiene muchísima demanda por los colegios e institutos.

¿Puedes contarnos sobre la ruta?

Sí, es una ruta que tiene muchos hitos. La organiza originariamente Leandro Rodríguez con fondos europeos. Él lo que hace es recorrer la comarca de Sanabria y colocar cartelería que hace referencia al lugar que estás viendo en pasajes del Quijote. La ruta es inmensa, casi en cualquier lugar puedes encontrar un cartel.

Yo lo que hago es acortar y ajustar la ruta. Yo hago la ruta que va a donde se cree que nació Miguel de Cervantes, en Cervantes de Sanabria. La ruta pasa por El Puente, Cervantes, San Juan de la Cuesta, Santa Colomba… Es un recorrido que se puede hacer en coche, pero hay una parte que va de Paramio a Cervantes que se puede hacer a pie. Y eso es muy interesante porque a nosotros nos da lugar para hablar no solo de las similitudes que se hacen en el Quijote con la zona sino que también nos sirve para explicar aspectos sociales, económicos, humanos, agrarios, etc, de la zona que vamos recorriendo.

Les hacemos una aproximación de la comarca en la que están. Y si es de la mano del Quijote pues… estupendísimo.

¿Cómo de cierta es la teoría de que Cervantes pueda haber nacido en Sanabria?

Pues verás,  hay unas circunstancias en torno a la vida de Cervantes que pueden llevar a pensar que efectivamente nació aquí. Entre ellas está que Cervantes era judío, y entonces los judíos, al no estar bautizados (son conversos), toman el apellido de la zona donde viven. Si nos fijamos en las descripciones que hace, muchas coinciden con zonas de aquí, incluso palabras, vegetación, etc.

Hay muchas cosas que te llevan a esta zona de cabeza y no a la Mancha. Es verdad que también hay otros Cervantes en la zona de Galicia, y ahí es fundamental el segundo apellido: Saavedra.  Saavedra es un apellido exclusivo del Norte de España.

Qué rica es la historia que tenemos aquí…

Sí,  nosotros a través de Aguallevada sí que pretendemos impulsar estos conocimientos. La ruta no pretende afirmar rotundamente  ‘es que Cervantes nació aquí’ y demostrarlo, sino que pretende  crear esa duda razonable de ‘por qué no’ pudo nacer aquí y pasar su primera infancia en Sanabria. Al fin y al cabo, el Quijote no deja de ser un libro de aventuras y al escribir uno siempre echa mano de lo que conoce.

Los visitantes que lleguen a Aguallevada en otoño, ¿Qué se van a encontrar?

En otoño, además del restaurante y de las rutas que  comentamos antes, incorporamos siempre paseos por el bosque para buscar setas, si salen. La finca de Aguallevada es muy grande, tenemos unos 4000 metros de bosque al lado de la casa donde las podemos encontrar. 

Ahora con la entrada del otoño viene un tiempo de tranquilidad, y de darle vueltas a ver cómo transformamos o evolucionamos Aguallevada: pensaremos en cómo darle mas forma al campamento de inglés para niños que hacemos todos los veranos y muchas cosas más.

¿De dónde suelen venir vuestros visitantes principalmente?

Principalmente de Madrid. Sí que es verdad que ha ido cambiando un poco en los últimos años, y viene muchísima gente de Galicia, muchísima gente del País Vasco… De la provincia es más difícil, ya que suelen venir al restaurante y a dar un paseo por la zona y luego se van.

El visitante extranjero sigue siendo el reto del mundo rural. Nosotros hemos tenido americanos, belgas, alemanes, franceses, portugueses (los que más)  y casi todos los que llegan aquí, vienen porque o tienen amigos españoles o algo así. Pero curiosamente, cuando vienen turistas extranjeros se quedan fascinados con la comarca. Es todo boca a boca, no es porque haya una gran difusión del turismo interior. Es algo por descubrir e incipiente. Atraer público extranjero es el gran paso que tenemos que dar cuando pase el COVID.

Ya hace unos cuantos años que comenzaste con Aguallevada, y han pasado muchas cosas. ¿Cómo es para ti el balance general?

Muy positivo en lo personal. En lo económico hemos tenido de todo. Quizás el COVID ha sido el varapalo mas grande que hemos tenido, durante los meses de confinamiento.

Pero también es verdad que nos ha traído un verano maravilloso, porque la gente ha venido a un lugar donde podían estar: incluso clientes antiguos se acordaron de nosotros y de que aquí se podía estar sin problema, y eso era justo lo que necesitaban en ese momento.

Aguallevada: vista de la terraza y el hotel al fondo

Aguallevada dispone de 6 habitaciones, con una ocupación de 13 plazas, ampliable a 3 plazas más con camas supletorias.

Su restaurante requiere reserva previa, al igual que se requiere para realizar las actividades y rutas propuestas.

Teléfonos de reservas: 980 62 17 03 – 678 586 226 – 647 874 699

Web: www.aguallevada.com

Dirección: Carretera Remesal-El Puente, Km 4. 49321, Paramio de Sanabria, Zamora

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