COSECHA 2020, EL AÑO QUE RECORDAREMOS

Sin duda el primer año de ésta nueva década parece sacado de una película que cuenta un futuro distópico. Si echamos la vista atrás hasta Enero,  hasta cuando veíamos por la tele las imágenes de China confinando grandes extensiones de territorio y levantando enormes hospitales en días,  es difícil que en ese momento nos imaginásemos lo que iba a suceder justo en nuestra tierra. Pero la realidad tiende a superar a la ficción y 2020 se ha convertido por méritos propios en el año más extraño de nuestras vidas. Aunque visto lo visto, ¡quién sabe las sorpresas que nos depara el futuro!

Así, a modo de resumen de lo que hemos vivido, hacemos en este artículo un repaso mes a mes  de lo que ha sido 2020, acompañados del ciclo de trabajos en el viñedo.

Enero comenzó como con esa estampa invernal que se suele repetir año tras año: tiempo frío por el día y heladas nocturnas prácticamente todos las noches del mes, heladas acompañadas de lunas grandes, redondas y blancas y cielos serenos y repletos de estrellas brillantes. Por las mañanas de Enero es todo un lujo salir a caminar temprano y escuchar el crujir de la tierra o la hierba heladas bajo los pies.

Enero dio paso a un Febrero que curiosamente trajo un tiempo inesperadamente cálido y agradable, en el que tuvimos temperaturas de primavera en pleno invierno. Estas temperaturas inusualmente altas se mantuvieron durante varias semanas e hicieron que la naturaleza comenzase rápidamente a desperezarse. Nosotros  realizamos la poda de invierno durante el segundo menguante de Febrero.

Tras lo que llegó Marzo. Y con Marzo llegó también el extraño confinamiento que tuvimos que vivir. Y con él, las temperaturas nuevamente bajaron hacia la normalidad invernal (Entre 4 y 13 grados la mayoría de los días).  Durante  Marzo recogimos los sarmientos de la poda, los cuales son muy útiles para utilizar como leña para los asados que hacemos en casa. También en Marzo, durante el confinamiento, comenzamos a desarrollar la serie Magivs, nuestro vino más especial hasta la fecha. Este serie llevaba ya un tiempo en el tintero a la espera de encontrar el momento idóneo de tranquilidad e inspiración para acabar de desarrollarla y lanzarla, y ese momento  llegó en el confinamiento de Marzo. La serie Magivs es una colección de conjuntos artísticos que incluyen botellas decoradas a mano con diferentes motivos y un vino muy especial dentro.

A finales de Marzo, durante sus cuatro últimos cuatro días, realizamos el arado y el cavado de la viña. Ese fue el primer arado y cavado de este 2020, ya que como el año ha sido tan húmedo, las malas hierbas se desarrollaron con mucha potencia y hubo que arar y cavar en una nueva ocasión el viñedo.

En Abril aguas mil, dice el refrán, y en este 2020 este refrán se cumplió a rajatabla. Llovió casi todos los días durante el mes de Abril. A principios de Abril comenzaron a nacer los primeros brotes de la viña que pronto se fueron abriendo para dejar ver hermosas hojas. El tiempo fue húmedo, solo hubo unos pocos días en los que salió el sol. En este mes, en los huecos que nos iba dejando,  fertilizamos la tierra y comenzamos a quitar la leña seca que desde hace ya tiempo recubría plantas centenarias.

Con Mayo llegó el buen tiempo, como era de esperar y como suele ser lo habitual (Incluso llegamos a 25 grados en los primeros días del mes). Y con Mayo y el buen tiempo llegaron las flores silvestres haciendo de éste mes el mas hermoso de todo el año. Pero el buen tiempo cambió pronto, tornándose húmedo y lluvioso como en Abril. Llovió hasta mediados de mes prácticamente cada día para pasar a ser nuevamente seco y caluroso hasta final del mes, con unas temperaturas máximas de 25-30 grados cada día.

Durante los primeros días de mayo se realizó la poda en verde. Entre los últimos días de Mayo y los primeros de Junio realizamos un nuevo arado y cavado de toda la viña para eliminar las malas hierbas. Dado que la primavera estaba siendo muy lluviosa, tuvimos que tratar la viña de forma preventiva contra el mildiú.

Junio fue un mes fresco y húmedo hasta el día 20 aproximadamente. Hubo también vientos fortísimos, tan fuertes que llegaron a romper ramas de algunas cepas. Con la llegada del verano, llegaron las vacaciones con mascarilla y sin fiestas de los pueblos ni reuniones. Y llegó también el calor de repente. Un calor fuerte, de media 30 a 35 grados. Durante los primeros días de Junio se realizó un nuevo clareado y ajuste de la producción de cada cepa. Por San Juan hubo tuvimos tormentas que bajaron las temperaturas para dar paso a mas calor hasta finales de mes. Las uvas cuajaron bien.

Julio fue un mes extremadamente caluroso, por el día y también por la noche. Tuvimos casi todos los días una máxima de 35 grados y una mínima nocturna de 20 grados. Nunca nadie recuerda que en el pueblo  hubiese hecho tanto calor, sobre todo por la noche.

En la segunda mitad de Julio, cuando las Perseidas comienzan a asomar en las noches estivales, la viña sufrió un ataque fuerte de oídio que se trató convenientemente.  Curiosamente, el ataque de oídio atacó mas a la parte de las cepas que mira al norte que a la parte que mira al sur. El 24 de Julio las uvas comenzaron enverar.

En Agosto se relajaron ya las temperaturas y bajaron tanto por el día como por la noche, aunque el tiempo seguía siendo seco y caluroso.  A mediados de mes hubo una fortísima tormenta que, si bien no duró más de una hora,  dejó auténticos ríos de agua que inundaron los pueblos del noroeste de Zamora. Y a la viña esto le ayudó a que el fruto creciese hermoso (Ya lo dice otro refrán: lluvia en Agosto, miel y mosto).

Por estas fechas colocamos cinta anti-pájaros, que tan útil y eficaz es para prevenir que las bandadas de dañinos tordos salvajes se adentren en la viña y coman la uva.  De hecho, uno de los mayores problemas que tenemos en los cultivos de la zona, son los ataques de animales salvajes (Los mencionados tordos, jabalíes, corzos, ciervos, tejones, etc), que campan a sus anchas por la Sierra de la Culebra y encuentran en los trigos, centenos, pimientos, tomates, patatas, uvas, una fuente de alimento extraordinaria a costa de los agricultores.

 

La viña en Agosto

En la última semana de Agosto las temperaturas bajaron abruptamente por el día y por la noche (unos 10 grados de bajada).

Septiembre llegó con calor por el día, subiendo las temperaturas diurnas y manteniéndose las noches frescas (Con mínimas de entre 10 y 15 grados). El ataque de oídio había evolucionado hacia el centro del viñedo, donde incluso hubo plantas que no se pudieron vendimiar por tener una situación sanitaria mala.  

En este 2020 nos tocó vendimiar en Septiembre. Como adelantábamos al inicio, la naturaleza despertó antes con el calor que llegó en Febrero y debido a ello, la vendimia se adelantó en 2020 una o dos semanas con respecto a lo habitual.

Comenzamos a vendimiar nuestra uva blanca de palomino el 16 de Septiembre. Las tintas se vendimiaron pasadas las tormentas  del tercer fin de semana, concretamente el 23 de Septiembre. Esas tormentas y el posterior tiempo soleado, hicieron que las bayas creciesen en tamaño y que aumentasen en azúcares. En la fecha de vendimia las bayas tenían una madurez óptima para su recolección.

Parece que, ocurra lo que ocurra,  la naturaleza pone casi siempre todos los elementos en su lugar para que los frutos lleguen en las mejores condiciones posibles a la fecha de recolección.

En este 2020, dado que ha sido un año lluvioso y caluroso, limitamos la producción de forma importante mediante una intensa poda en verde para conseguir menor cantidad de uva pero que tuviese mayor expresividad.

Debido al ataque de oídio, se realizó también una selección de uva en la vendimia, llevando solo a fermentación los mejores granos y racimos más sanos.

Con todo esto, la añada 2020 se repartirá entre la elaboración MicroCuvée Blanco con el palomino de nuestra viña, y  el icónico Lobo, del que habrá una edición especial elaborada con uvas mencía y tempranillo. Es de esperar que debido a la poda en verde y a la selección efectuada en vendimia, los vinos resultantes sea más intensos, profundos y aromáticos que en añadas anteriores, acompañados de la ligereza y frescura que los caracterizan.

Seguiremos de cerca la evolución y en unos meses tendremos el resultado. De momento todo hace indicar que, a pesar de todo, esta será una gran añada.

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