Tábara, el Monasterio y los Beatos

Scriptorium de Tábara

Corría el año 878 de nuestra Era cuando Alfonso III (El Magno, rey Astur desde 868 -910) derroto al ejército del emir de Córdoba en la batalla de Polvoraria, que tuvo lugar en las zamoranas tierras de La Polvorosa. Ésta victoria fue importante porque les permitía fijar por aquel entonces la frontera cristiana en el río Duero.

Con el fin de afianzar la Reconquista, Alfonso III encomendó a S. Froilán (Nació en 833 y murió en 905. Fue nombrado Obispo de León) y S. Atilano (Nació en 835 y murió en 915. Fue nombrado Obispo de Zamora) la construcción de varios monasterios por la zona. Siguiendo el mandato del rey, S. Froilán y S. Atilano encontraron terreno idóneo en la tierra de Tábara y construyeron por aquel entonces  el Monasterio de San Salvador de Tábara (Año 905) y probablemente también el de San Miguel de Moreruela (En Moreruela de Tábara).

En San Salvador de Tábara se congregaron hasta 600 ‘servidores de Dios’, según la biografía escrita sobre San Froilán por Juan Diácono dentro de la célebre Biblia Gótica Legionense. Seguramente este número es exagerado, pero nos da una idea de que San Salvador de Tábara fue por aquellos años un centro religioso importante en la parte cristiana de la Península.

Años atrás, en torno al 776, en el Monasterio de San Martín de Turieno en Liébana (Cantabria) un monje había escrito un texto que comenzaba a contar con gran popularidad. El monje, llamado Beato, creía que el advenimiento del Juicio Final estaba cercano y quería preparar a sus compañeros para ese día. Así, tomando el bíblico Libro del Apocalipsis como base, realizó un nuevo libro  comentando el libro del Apocalipsis. El libro del Apocalipsis lo dividió en 68 secciones que denominó ‘storiae’. A cada ‘storiae’ le seguía un comentario elaborado a partir de textos escritos siglos antes por otros autores. Pero lo que realmente hizo que su libro tuviese gran relevancia y popularidad fue la decisión de Beato de crear para cada una de las 68 ‘storiae’ una ilustración que enlazaba con el texto de cada ‘storiae’.

Este libro creado por el monje Beato se llamó ‘Comentarios al Apocalipsis’ y de él se hicieron muchas copias. Las que están adornadas por coloridas miniaturas de estilo mozárabe son las que hoy conocemos como ‘beatos’, repartidos actualmente por buena parte del mundo.

Tercera Trompeta, Beato de Tábara

El Monasterio San Salvador de Tábara fue inaugurado en el año 905 y en éste monasterio se ilustraron (al menos) los siguientes beatos:


Beato de San Miguel (Beato Morgan), finalizado hacia 940. Ilustrado por Magius. Se conserva en la Biblioteca Pierpont Morgan de Nueva York.

Beato de Tábara, finalizado en 970. Ilustrado por Magius hasta su muerte en 968 y finalizado por su discípulo Emeterius en 970, junto con Senior y Monius.  Se conserva en el Archivo Histórico Nacional de Madrid.

Beato de Gerona. Finalizado en 975. Escrito por Senior e ilustrado por Emeterius junto con la monja Eude. Se conserva en el Museo de la Catedral de Gerona.

Además, los siguientes beatos están relacionados directamente con los iluminados en Tábara:

Beato de Turín, es una copia del Beato de Gerona. Probablemente realizado en Cataluña.

Beato de San Pedro de Cardeña (Se conserva en e Museo Arqueológico Nacional): Es una copia parcial del Beato de Tábara.

Beato de las Huelgas: Es una copia del Beato de Tábara. Se conserva en la Biblioteca Pierpont Morgan de Nueva York.

Beato de Manchester: Es una copia del Beato de Cardeña.

Así, de las 21 copias iluminadas del Beato de Liébana que han llegado hasta nuestros días, 3 tienen una relación directa con Tábara y otras 4 una relación indirecta. Pero, ¿Qué fue lo que hizo que el Scriptorium de Tábara fuese una escuela tan significativa?

Seguramente  todo se debe principalmente a la figura del monje Magius, cuyo estilo influenció en gran medida al resto. Si Beato de Liébana creó su estilo introduciendo ilustraciones insertadas entre los textos, Magius creó un nuevo estilo pictórico que cambia no sólo la utilización del color y del espacio habituales hasta entonces en los beatos, sino también el tipo de colorantes utilizados, que dejan de ser a base de pinturas al agua y se empiezan a utilizar, sobre un fondo a menudo barnizado a la cera, colores ligados mediante nuevos elementos (huevo, miel o cola), que transfiguran los colores naturales generando amplias veladuras y mejorando de forma significativa la calidad del conjunto, a la vez que ofrecen una gran armonía cromática a base de coloridos sutiles y un vivo refinamiento cromático mediante la yuxtaposición de tonos vivos en contraste.

El nuevo espacio pictórico está dispuesto en bandas de espesor irregular con figuras sin perspectiva ni tercera dimensión debido al escaso interés de Magius en reflejar la realidad, cuyo objetivo es generar un entorno espiritual, como en una especie de surrealismo religioso, totalmente adecuado para el mensaje que pretende transmitir Beato en su Comentario del Apocalipsis.

Magius convirtió muchas imágenes en miniaturas a toda página, incluso a doble página (algo inédito en la época). En el nuevo formato, usó marcos para encuadrar sus ilustraciones y también fondos pintados que rellenaban el espacio entre las figuras. La forma de rellenar éste espacio con vivos colores sugiere una influencia mozárabe si atendemos a la primitiva pintura islámica pero que también tiene profundas influencias carolingias.

Según señaló el profesor John Williams (Hispanista y profesor de la Universidad de Pittsburgh –USA- hasta su fallecimiento en  2015): ‘La obra de Magius destaca por su estilo figurativo, en el que el uso de los colores y cambios de dirección en el registro lineal de los mantos confieren a sus figuras un sentido de tridimensionalidad desconocido en su tiempo. Los códices ilustrados en el Scriptorium de Tábara por Magius y sus discípulos representan la contribución mas valiosa de España a la historia de la ilustración del libro medieval.’

La Victoria del Cordero sobre los Reyes. Beato Morgan (Ilustración de Magius)

Así, parece que Tábara gozó de gran popularidad en su momento como ‘Scriptorium’ y que de sus monjes, Magius tuvo especial relevancia como creador de una nueva escuela ilustración y como mentor de prominentes nuevos ilustradores que siguieron la trayectoria que él creó hasta el S. XIII.

El Monasterio de San Salvador de Tábara y el de San Martín de Moreruela fueron destruidos por Almanzor seguramente en la década del 980. Posteriormente, en 1137, se creó la Iglesia de Santa María de Tábara en el lugar en el que había estado el monasterio. Esta iglesia es la que hoy en día se puede ver en Tábara y la que alberga el Centro de Interpretación de los Beatos. Aquí se conservan restos del antiguo monasterio, y entre ellos los restos de un antiguo sarcófago que quizás pudo albergar el cuerpo del monje Magius tras su muerte. De hecho, en el colofón que figura en el folio 171r del  Beato de Tábara, su autor (Su discípulo Emeterius)  señala que Magius fue efectivamente enterrado en un sarcófago en el claustro del Monasterio de San Salvador de Tábara en el año 968 y que fue él quien finalizó el Beato de Tábara que Magius no pudo terminar.

También en Santa María de Tábara se conservan hoy las cenizas del profesor John Williams, quien antes de su fallecimiento en 2015 indicó que era su deseo descansar eternamente junto a su admirado Magius.

Colofón del Beato de Tábara

VISITAS:

El Centro de Interpretación de los Beatos se encuentra dentro de la Iglesia de Santa María de Tábara, en Tábara (Zamora) y puede visitarse de Martes a Viernes de 11 a 14 y de 16 a 17 h y los sábados de 10 a 14 h.

Tel visitas: 603 567 153 / Web: www.aytotabara.es

Interior del Centro de Interpretación de los Beatos. Iglesia de Santa María de Tábara
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